-Te amo -dijo él, con buenas ideas y malas intenciones.
-Te odio-le respondió ella, con buenas intenciones y malas ideas.
-Te amo -dijo él, con buenas ideas y malas intenciones.
-Te odio-le respondió ella, con buenas intenciones y malas ideas.
Creyó su alma un boomerang. La arrojó bien lejos y no volvía. No. No. Tampoco. Cuando se cansó de esperar, giró… y algo le pegó en el pecho.
Juan ama a María y caza perdices.
María, su hija, ama a Pedro y las cocina.
Pedro ama a Juan y siempre come con ellos.