About Germán Maretto
Incorregible vividor de la vida.

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A pedido de muchos, este año las tertulias siguen, pero con un formato veraniego.
Estamos de vacaciones, queremos divertirnos y aflojar la muñeca para este 2013 que larga con todo.

Si nunca viniste a las Tertulias para escribir, este verano podría ser una gran oportunidad para sorprenderte con todo lo que sos capaz de crear con una simple lapicera y un papel.
Si ya las conocés, te contamos que esta “Colección Verano 2013″ es muy liviana, fresca y colorida, apta para el ejercicio creativo sin que se recaliente el chip. El lugar donde se hará es muy copado: el café-librería Del Alba, con aire acondicionado y ricas cosillas para hacer la tarde más sabrosa.
Si querés saber los horarios, temáticas y más, hacé…
Antología 2012
El miércoles 19 de diciembre fue verdaderamente festivo. Concluyó el más exitoso ciclo de las Tertulias para Escribir. Casi un centenar de personas vino a la presentación de la Antología 2012 , un libro que -me pongo una mano en el corazón- amé editar con la ayuda de Milagros, nuestra correctora y que salió con una calidad material que en nada le envidia a los publicados por editoriales líderes (click acá para ver las fotos).
Al momento de decir unas palabras -no es cosa de andar quedando como ordinario o como Bernardo, el del Zorro-, elegí practicar lo que predico y opté por leer un cuento (click acá para leerlo). Juro que hice todo el esfuerzo por permanecer inmutable, pero faltó apenitititas para largarme a llorar de felicidad. Es que tan bello libro ha sido para mí el cierre de una etapa de gran crecimiento que se refleja en otros aspectos:
Repaso estas cosas y de nuevo se me quiere zafar una lagrimuela. Me digo que los hombres no lloran y antes de seguir con el segundo anuncio,
te deseo un 2013 lleno de creaciones y creencias dentro y fuera del papel, la pantalla y el corazón.
Ahora sí:
Ganadores del Concurso:
Antes que nada, repetiré lo que me dijeron las autoridades de la Biblioteca Córdoba el día que me entregaron el fallo: los cuentos participantes tienen mejor nivel que los del año pasado, incluso mejor que los de algunos otros que se presentaron en otros concursos. Me formalizo un poco y anuncio que, por medio del presente, me complazco en anunciar los ganadores del concurso “Cuentos de la Biblioteca 2012″.
Categoría Avanzados:
1º premio: Mónica Álvarez (click para leer su obra)
2º premio Mamen Morero
Categoría Principiantes:
1º premio Marcela Paredes (click para leer su obra)
2º premio Gabriel Escribano
Felicito a los cuatro premiados y al resto les agradezco la participación. Han sido una treintena de concursantes con buenos cuentos.
NOTA: Cuando Mamen y Gabriel publiquen sus cuentos en la página, daremos aviso.
Por último:
Taller de verano:
Si me habías consultado por el taller de verano… Siiiiií. Ya está toda la información (click acá para verla). ¿Nos encontramos en enero?
Germán mira el reloj: 1:53 de la madrugada. Opina que para mañana, la mejor manera de cerrar el año será leyendo un cuento propio. Habrá un montonazo de gente. ¿Qué mejor oportunidad? Uno nunca sabe quién está entre el público. De acá al Bailando podrían separarlo un par de pestañeos. Se imagina el éxito: él leyendo un cuento mientras la sueca de Tinelli baila en el caño.
Bosteza.
Busca un par de cuentos que tiene escritos, uno menos peor que otro. Mala idea. Se enoja. Va al Facebook. Mira fotos, un poema de García Márquez que nunca escribió con un paisaje de fondo, bien a tono con un tema de Kenny G. Se cuelga mirando otras cosas, todo un universo multimedial al alcance de un clic. Se aviva que está perdiendo el tiempo. Quiere cerrar la página, le tiembla el dedo. Agoniza, pero se sobrepone. Ha vencido a Internet. Musiquita triunfal de fondo. Es un héroe cavernario.
Bosteza
¿Y si en vez de un cuento dijera un discurso? Busca el celu, pone el cronómetro y comienza con la posible alocución de mañana. “Buenas tardes, gracias por venir. Ehhhm… Los libros están buenísimos, ¿no? Mmm… Ma, sí, saludos a la señora y los chicos. ¡Ah! Feliz Navidad”. Para el cronómetro. Recuerda haber amagado con un discurso de dos horas que, ni incluyendo a los Reyes y las Pascuas, llega a los dos minutos. Además, el año pasado se quiso hacer el orador y a mitad de la blableta comenzó a moquear. Un papelón.
Bosteza
No le queda otro remedio que escribir un cuento. Piensa en un tema. ¿La lámpara del salmón? Podría andar. “Había una vez un salmón que vendía lámparas quemadas bajo el mar…” ¿y dónde si no? ¡Es un salmón, no el hermano mayor de la Salma Hayek. Chiste malo. Cambia de tema. Indigestión neurolingüística. ¡Ese está bueno! Le hace un ossssso al Facebook pero el Google lo taclea. En una de esas a alguien se le ocurrió un cuento de salmones o de neuro-no-sé-qué que podría copiar y listo.
Bosteza de nuevo.
Cierra los ojos para concentrarse, como los genios de la literatura.
Momentos después, un pip lo saca de su inspiración. Abre los ojos y ve una luz blanca, prístina, inmaculada. Es la del monitor al que le pegado un frentazo. Otro pip y otro más. La notebook le avisa que se está quedando sin batería.
Germán mira el reloj: 3:03 de la matina.
No sabe cómo pero en la pantalla quedó abierto el Google Maps, se busca y saca las coordenadas exactas de dónde está ahora: -31.4201245 de latitud y -64.1787814 de longitud. En otras palabras, es un punto negro en la espalda cuadriculada de la ciudad. Un píxel al que el destino podría barrer de un pellizco.
Se ve que el descansito le hizo bien porque el chip se le enfrió y se le ocurren cosas, como que el cuento podría tratarse de la antología.
Recuerda las noches en que se acostó a esa misma hora, editando texto por texto. Lejos de putear, lo hizo con gusto. Y más que gusto, placer. Lloró con algunos cuentos, rio con otros. Siempre se sintió un voyeur. Cada cuento fue el ojo de una cerradura por la que espió a su autor.
Germán mira el reloj: 7 y pico de la tarde.
Efectivamente, hay un montón de gente, como supuso a la madrugada.
El pecho le quema, pero con plumas de fénix. Se llama orgullo. Piensa en el tiempo que llevaba sin sentir eso que hace latir el doble de rápido y respirar el triple de hondo. Siente una brisa donde no la hay. Una de azúcar. Se llama gratitud. Gratitud porque sus contertulios le prestan este espacio llamado Tertulias para escribir y encima tienen la gentileza de hacerle creer que es propio.
Germán ya no quiere mirar más el reloj. Le encantaría que el tiempo dejara de existir, se congele o cualquier cosa que prolongue este momento ad infinitum.
Germán mira la antología y recuerda que él es un punto, uno que ahora brilla. Brilla en constelación con otros que siente muy cercanos, a apenas unos pasos, más exactamente a un alma de distancia.
¡Ya están los ganadores del concurso Cuentos de la Biblioteca 2012! Las autoridades de la Biblioteca Córdoba destacaron el buen nivel en general, mejor incluso que el del año pasado. En anticipo decimos que la lista de ganadores ha sido sorprendente y será revelada el 19 de diciembre en conjunto con la presentación de la Antología 2012.
Hablando de cuentos, a los que han enviado relatos para publicar… ¡paciencia! Estamos mandando un email cada 48 horas, para no tornarnos repetitivos, fijando en ese ritmo también la publicación. Hemos visto los cuentos pendientes y están muy buenos.
…Y como el mail anterior llegó con el enlace roto y ha habido gente que se quedó sin saber de qué se trataba, adjuntamos debajo su contenido:
PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA 2012
La primera noticia, ya oficializada, es que el 19 de diciembre a las 19 horas presentaremos la Antología 2012 en la Biblioteca Córdoba (27 de abril 375). En este LI-BRA-ZO de más de 340 páginas han participado con sus cuentos los tertuliantes de los capítulos 2,3 y 4 . La invitación es abierta al público.
LAS TERTULIAS SIGUEN EN DICIEMBRE (aunque no todo el mes) Y QUIZÁS EN ENERO Y FEBRERO
La segunda noticia es que las tertulias se prolongan durante diciembre, salvo el Capítulo 3 del viernes a la mañana -que se une con el del martes a las 18.30 hs-, los demás grupos siguen con sus horarios habituales y terminarán el 20 de este mes. Las consignas serán muy divertidas.
También estamos viendo de hacer unas tertulias veraniegas muy livianas, sin tanta exigencia, aptas para venir con patas de rana y esnórkel. Ampliaremos.
BUSCANDO LUGAR PARA LA JUNTADA DE FIN DE AÑO
La tercer noticia es que el lugar donde íbamos a hacer la juntada de fin de año no tiene espacio para las fechas tentativas. Estamos esperando respuesta de un lugar sustituto. No nos quedaremos con hambre.
PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA 2012
La primera noticia, ya oficializada, es que el 19 de diciembre a las 19 horas presentaremos la Antología 2012 en la Biblioteca Córdoba (27 de abril 375). En este LI-BRA-ZO de más de 340 páginas han participado con sus cuentos los tertuliantes de los capítulos 2,3 y 4 . La invitación es abierta al público.
LAS TERTULIAS SIGUEN EN DICIEMBRE (aunque no todo el mes) Y QUIZÁS EN ENERO Y FEBRERO
La segunda noticia es que las tertulias se prolongan durante diciembre, salvo el Capítulo 3 del viernes a la mañana -que se une con el del martes a las 18.30 hs-, los demás grupos siguen con sus horarios habituales y terminarán el 20 de este mes. Las consignas serán muy divertidas.
También estamos viendo de hacer unas tertulias veraniegas muy livianas, sin tanta exigencia, aptas para venir con patas de rana y esnórkel. Ampliaremos.
BUSCANDO LUGAR PARA LA JUNTADA DE FIN DE AÑO
La tercer noticia es que el lugar donde íbamos a hacer la juntada de fin de año no tiene espacio para las fechas tentativas. Estamos esperando respuesta de un lugar sustituto. No nos quedaremos con hambre.
ACCESO RESTRINGIDO
Primero debes conectarte usando el panel de la derecha >>>
Si ya estás conectada/o puede que…
1- No sea tu Capítulo (nivel)
2- Se haya dado de baja/suspendido tu usuario ya que estás en situación irregular (impagos / publicaciones fuera de norma / otros).
Lo prometido es deuda, mantuvimos la intriga todo lo que se pudo, pero el momento de hacer masivo el anuncio ha llegado: Las ganadoras del concurso en honor a Marilyn Monroe “El alma por cincuenta centavos”, que organizamos junto al escritor Jorge Ferraro, fueron Mónica Álvarez, del Capítulo 3 y Jésica Chejoski, flamante Capítulo 2, quien retomó este año el taller. El escritor (y jurado del concurso) destacó a su vez los cuentos de Constanza Banegas y Daniel Funes, ambos pertenecientes al Capítulo 4.

Jesica Chejoski y Jorge Ferraro
Como premio, las contertulias recibieron libros del autor. Mónica Álvarez, un ejemplar de El alma por cincuenta centavos y Jésica Chejoski, El derecho a desafiarlo todo.
Por si querés leerlos, te dejamos los enlaces de ambos cuentos. Hacé click en el título.
Metamorfosis (Mónica Álvarez) y El lunar de Norma (Jesica Chejoski).
Desde las tertulias hacemos extensiva la felicitación a las ganadoras y a la gran cantidad de gente que participó.
Si estás interesado en el libro de Jorge Ferraro, aquí tenés el enlace del mismo en las librerías Jenny-El Ateneo.
Como cierre de estas “novedades desde el frente”, aquí está la foto de la Big Partuza Cuenteril de anoche, 19 de septiembre. Fuimos casi 40 contertulios que disfrutamos de una hermosa noche llena de cuentos, encuentros y reencuentros.
Prometemos repetirla.

Las tertulias se dividen por niveles, Capítulos, como los denominamos. De esta manera, los contertulios se agrupan en función de su habilidad narrativa y del compromiso que estén dispuestos a tomar. Basándonos en estos dos criterios, le ofrecemos al contertulio (llegado el momento) pasar a un Capítulo superior, más exigente pero más beneficioso: publicar en la página y a participar de la Antología que publicamos a fin de año.
Suena estricto, pero vemos los resultados: contertulios que comenzaron a venir hace tres años, sin mayores pretensiones, hoy trabajan sus novelas, son galardonados en concursos y publicados en medios de renombre.
Gráficamente se representa de esta manera:
| Capítulo 1 | Capítulo 2 | Capítulo 3 | Capítulo 4 | |
| Dificultad de la consigna | ♦ | ♦♦ | ♦♦♦ | proyecto propio |
| Tipo de corrección en taller presencial |
grupal | grupal | grupal + corrector profesional |
grupal + corrector profesional |
| Tipo de corrección en taller virtual |
corrector profesional |
corrector profesional |
corrector profesional |
corrector profesional |
| Parámetros de habilidad narrativa | ||||
| Ortografía y sintaxis | ♦ | ♦♦ | ♦♦♦ | ♦♦♦♦ |
| Claridad de contenido | ♦ | ♦♦ | ♦♦♦ | ♦♦♦♦ |
| Creatividad | ♦ | ♦♦ | ♦♦♦ | ♦♦♦♦ |
| Parámetros de compromiso | ||||
| Asistencia mensual mínima* | optativa | 2 días | 3 días | lo necesario |
| Producción mensual mínima** | optativa | 1 cuento | 2 cuentos | |
| Beneficios | ||||
| Publicación en el sitio | x | √ | √ | √ |
| Participación en la Antología Anual | x | √ | √ | √ |
| * Se puede suplir ingresando al taller virtual. ** Sólo en el Capítulo 3 se puede enviar el texto a corrección directamente desde la página. |
||||
El brillo del empedrado delataba las cenizas de la lluvia. Una leve brisa bebía de ellas y luego continuaba su camino sin horizonte. El blanco ojo de la noche estaba entreabierto y apenas se distinguía entre las estrellas que hoy brillaban más de lo habitual.
De allí vino él, desde esa luna menguada que no había querido reinar… ¿O sería que, en realidad, el astro cómplice hizo de portal y le dejó una rendija por la que pudo escapar y volver a este mundo?
Como hubiese sido, era tan solo un detalle. Lo importante era que estaba de regreso. Un largo vuelo lo trajo hasta aquí y el cansancio se posó en su cuerpo. ¿Cuánto hacía que no tenía esa sensación?
Sonrió. De donde venía, la carne siempre estaba en estado de esplendor.
Replegó sus alas negras y aterrizó en un altísimo tejado. Unos metros más allá, un gato que ni se había percatado de su presencia, observaba fijamente el distante nido que estaba en la copa del árbol. Calculaba los pasos necesarios, el salto, el tamaño de la rama… pero nunca la caída si fallaba. El resultado de esa compleja ecuación, se traducía en el insistente movimiento de la lengua que paladeaba por anticipado ese sabor tan inaccesible.
Con solo mirarlo supo que, noche tras noche, el felino era el persistente e impotente espectador de un tesoro que, hamacado por la brisa, lo provocaba incesantemente con su sutil bamboleo. Algún día, ese nido lleno de suculentos pichones sería suyo. Algún día… y el deseo le colmaba de destellos plateados los ojos amarillos.
Cuando terminó de leerle el pensamiento, sacudió la cabeza en desaprobación. Luego le hizo una caricia y el gato arqueó su lomo.
Entonces añoró su época humana, pero finalmente un suspiro despejó esa niebla azulada que lo envolvía en nostalgia. Le quedaba poco tiempo y su implacable perseguidor venía tras él.
Volvió a desplegar sus alas y, sin quererlo, tiró una teja que estaba floja. Todavía no se acostumbraba a ellas.
La teja fue a dar en el nido, arrastrándolo en su caída hacia el suelo… y cambiando la ecuación: el gato –gordo de nunca comida dejar– le agradeció con la mirada. Y obnubilado, se arrojó desde las alturas en busca del trofeo.
Mientras lo veía caer al vacío, él pensó que la situación le era familiar. Así era la esencia de este mundo y, por esa misma razón, a veces lo había llegado a odiar: un mundo de bestias que no dudaban en arriesgar sus vidas por minúsculos trofeos.
Con el ceño aún fruncido, aceleró su vuelo. Sentía que su perseguidor estaba cada vez más cerca. Pero de repente, una sonrisa logró filtrarse por entre los apretados pliegues de sus cejas, distendiéndole el semblante. «¡No!», pensó. Ahora todo estaba claro para él. Aquello era lo que más le gustaba de este mundo. Era lo más humano, «…junto con el amor», concluyó, mientras una nube roja comenzaba a envolverlo, estremeciéndolo.
¿Qué sería de ella? Aunque se había jurado no verla más, sabía muy bien que era «nada más que a eso» a lo que había venido. Y tras sincerarse consigo mismo, algo como un puño inquieto comenzó a golpetear en su pecho.
Se detuvo, sosteniéndose en el aire con un movimiento acompasado de sus alas. Cerró sus ojos y se concentró. ¿Dónde estaría ella?
La buscó en cada fragmento de un eco, en cada rincón de una imagen, pero ni siquiera una pista. Cuando estaba a punto de rendirse, pensó en el gato: así significase caer al vacío, no se iría sin verla.
En el mismo momento que irguió su cuello y olfateó, sus ojos se iluminaron. Acababa de reconocer ese perfume, cuya estela surgía de un punto en la distancia.
Mirando la luna, le rogó tener tiempo, «…solo un poco más», terminó implorándole, entrelazando los dedos de sus manos en una última y apasionada plegaria.
Luego apuró su vuelo, tanto, que sus alas comenzaron a cubrirse de llamas. Pero no le importaba. Ya estaba cerca. Cuando llegara, no las necesitaría más. El amor le devolvería la capacidad de volar.
Finalmente reconoció la ventana de su habitación y, con un aleteo desesperado, la atravesó como si no esta no hubiera estado allí, separándola de su amada.
Una vez dentro, se quedó inmóvil, observándola extasiado. ¡Era tan bella!
Mientras se recriminaba el no haberse percatado de eso cada instante de su vida, el arrepentimiento caló hondo en sus entrañas. Pero ya era tarde. Su perseguidor estaba cerca. Nuevamente volvía a sentir a ese que encontraba su rastro, donde fuera que quisiese huir.
Pero antes de que lo encontrara y lo volviese a encadenar con grilletes ocres, quiso dejarle un presente a su amada.
Hundió una mano en su pecho y hurgó hasta que logró extraer el brillante corazón que se encendía y apagaba intermitentemente. Con mucho cuidado se acercó a ella. Tomó su mano y allí lo depositó, cerrándosela después muy suavemente.
Sabiendo que era momento de irse, quiso llevarse una última imagen de ella. Pero en ese momento escuchó una respiración profunda. Un hombre. Un hombre que dormía junto a ella. Un hombre.
Sin hacer el menor ruido, se puso al lado de este. Lo conocía muy bien. En los últimos tiempos le había sido muy difícil encontrarlo. Incluso, cuando lo conseguía, obtenía de este una mirada esquiva como todo diálogo.
Lentamente fue acercando sus manos hacia él, hasta que con ellas rodeó su… oído para susurrarle: «Cuídala».
Y tuvo la certeza de que no necesitaba decirle nada más: él entendería.
Cuando se alejaba, un rayo de luz se desparramó sobre él, bañándolo con una paz infinita. Un sonido que reconocía perfectamente, se hacía cada vez más intenso.
Su sueño se borroneaba: la realidad recuperaba el terreno que la fantasía le había arrebatado con la luz de la luna.
Abrió los ojos. Rápidamente estiró la mano hasta dar con el botón que apagaba la alarma del despertador. Luego se levantó de la cama con movimientos muy suaves. No quería que ella se despertara.
Un nuevo día. Su perseguidor acababa de encontrarlo y le exhibía el amanecer como estandarte de victoria… aunque esta vez sería distinto: él ya no le permitiría encierros entre barrotes de rutina.
Sigilosamente se levantó de la cama y se asomó por esa misma ventana que atravesara momentos atrás. Afuera estaba el gato de su sueño, sentado, esperándolo.
Entonces supo de qué se trataba. «La cuidaré, lo juro», susurró. Y cuando levantó su mano, en señal de agradecimiento, el gato sacudió la cabeza afirmativamente. Luego se alejó rengueando hasta perderse en la niebla de la mañana.
Con mucha cautela volvió a meterse en la cama y un suspiro de alivio brotó de su pecho: Hoy era domingo. Pero antes de volver a dormirse, observó de otra manera a la mujer que tanto amaba. ¡Era tan bella!
Y mirándola con ternura, la cubrió con un abrazo tan etéreo y robusto como el aleteo de un ángel. En unos minutos, ella despertaría y se sorprendería por lo que tendría en su mano: un rubí de latido imperceptible.